Tropicalia; huerta; tejido y montañas


Ser y trascurrir con la naturaleza

 Son épocas en donde uno necesita salir ; pero no salir por salir; en mi caso se instala la necesidad de salir a ver el horizonte.
Los que vivimos en la ciudad tenemos la vista colapsada; si existe la posibilidad de tener una ventana; un balcón al exterior seguramente el cemento será el protagonista.

En tiempo de pandemia y confinamiento renace la idea de sustentabilidad y de ser uno con la naturaleza; porque al fin y al cabo somos naturaleza.
Necesitamos volver a descansar bien pero nos está costando por la falta de contacto con el sol; la ansiedad se calmaría con manos en la tierra; los budines que horneamos sin parar se lucirían más con productos de nuestra huerta; si pudiéramos calentar el agua del mate en una salamandra a leña nos revelariamos contra las compañías de gas y sus tarifas; el fuego traería serenidad y el estar abrigados se convertiría en un ritual.

El encierro nos hace tomar conciencia de que la naturaleza nos brinda infinidad de oportunidades pero casi siempre le damos la espalda porque estamos " afuera corriendo una maratón para llegar a veces no sabemos a donde"

Cuántas veces escuchaste por estos días que el mundo iba a ser otro?
Hasta las lágrimas conmovidos con los delfines de Venecia...
Pero yo salí a dar una vuelta y con lo único cambiado que me encontré en mi barrio es con ; la falta de árboles que los vecinos decieron arrancar para ampliar su vista de cemento. Chau morero de la vuelta...

Así que...
Sólo me queda pensar en que somos pequeños refugios que buscan en la simplicidad ; en el restaurar y en el disfrute de lo cotidiano, los que desde nuestro lugar oxigenamos esa mirada saturada de la interacción con el mundo que nos rodea.
Los pequeños refugios declarados fans de las casas con historia; con mucha mano propia; con objetos que cuentan mil vidas; casas que se extienden en el afuera para ser nido contención adentro.
Estas son las casitas cacharreras que tanto amamos.

Viajemos a través de estas líneas a la casita de Mariela , Fernando y Micaela.
En Bolivia; ellos habitan una casa nido en La Guardia; muy cerquita de Santa Cruz; con tintes de selva; tiempo suspendido; altas dosis de creatividad y una luz cálida que envuelve todas las fotos.
Se resume en Tropicalia.
Así es la naturaleza que los rodea y así es el hogar que construyeron.

No sólo llenaron de amor a la Casita de la  Guardia sino que además en la
provincia de Florida; en una pequeña ciudad que se llama Samaipata a 120 kilómetros de Santa Cruz; en la base de Los Andes; están construyendo su casita de barro en un lugar paradisíaco muy cerquita del Parque Nacional Amboró; con  sus bosques húmedos; donde los helechos gigantes son protagonistas y abundan cascadas; cuna de miles de aves.
 Enmarcado por las huellas de Culturas Precolombinas; existiendo un fuerte y un importante museo arqueológico.

( Texto: María Fernanda Pérez
@rosachinadeco
rosachinadeco@gmail.com)




Por los Lugares de Mariela...
 Sí, la que anuncia buen día alegría!



Catedral de Santa Cruz de la Sierra

Orquídea en los árboles de Santa Cruz.


Postales del camino de La Guardia a Samaipata



Cascada de  Cuevas;  Samaipata

Helechos gigantes en el bosque del Parque Amboró

Callecitas de Samaipata

Callecitas de Samaipata

Según Mariela en esta panadería nacen los mejores panes de los Valles cruceños. ( Samaipata)

Micaela y Fernando contemplando la campiña de Samaipata
Imposible no bajar la guardia ante los encantos de la casita de La Guardia..

Así relata Mariela la historia de su vínculo con su hogar;

Mariela, Micaela y Fernando junto a Rocky.


 Somos Hinojosa (46)ingeniero de sistemas; Mariela Enríquez de Hinojosa (46) licenciada en Idiomas y Micaela Hinojosa Enríquez (15)estudiante de secundaria.
Construímos nuestra casa en un pueblo llamado La guardia, vecino inmediato a la gran ciudad de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.

Al momento de elegir dónde construir nuestra casa, la ubicación era un reto; sabiendo que vivir en la ciudad ya no era lo nuestro, empezamos a buscar alternativas para dar un relajo del caos citadino a nuestras vidas; siempre apuntamos a las montañas, peeero la fuente de trabajo de ambos estaba en la ciudad y Micaela, también había empezado su vida escolar allá. Entonces nos mudamos a este pueblito que queda a solo 14 kilómetros de nuestros centros de trabajo/estudio y así sopesamos, un tanto, ambos asuntos: realidad vs expectativa.

El terreno tiene 512 m2 de los cuales 160 m2 forman la casa. La diseñamos con estilo cabaña, ya que, queríamos que emulara a esas casas de las montañas donde solíamos ir de vacaciones y donde nos sentíamos en calma; y fue así, después de largas jornadas en el trabajo/escuela llegar a casita fue un reencuentros con el relax en todo sentido.

El estilo en la deco no fue pensado específicamente, sino que se armó con lo que ya poseíamos y fuimos añadiendo lo que faltaba con obras creadas por nuestras propias manitos. Fernando disfruta trabajar con madera y crear artefactos sustentables y ecológicos. Yo (Mariela) amo las plantas y las artesanías. Micaela, es bendecida con talentos innatos en el arte: dibujo, pintura, cerámica, cocina y por descubrir. Así, todos los miembros de esta casa ponen de lo suyo para continuar armándola día a día.


Vale la pena subrayar, que tenemos gran predilección por lo de antes, cosas y cachis (así abreviamos “cachivache”); por lo tanto lo que quedó de la vajilla y otros cachis, de las abuelas de ambos, lo rescatamos para el recuerdo y uso en nuestro hogar.

Fernando y Micaela tienden al minimalismo, lo cual me frena en el estilo de mi corazón, que como se evidencia y salta a la vista en la casita, sería de todo un poquito.


Bienvenidxs a la Guardia!



Living comedor







Cocina





Dormitorio principal







Dormitorio de Mica






Home Office y cuarto de Huéspedes







Galería y exteriores










  La huerta en proceso.





El bonus track ; la casita de adobe de Samaipata.










Si querés conocer más sobre las casitas de Mariela te invito a seguirla en su cuenta de IG ; ma.riela8585
Mariela escribió el relato sobre su casa y sacó las fotos.
Gracias por leernos!

Comentarios

Publicar un comentario